Cinco días light: día 2

Dormí mejor. No sé si sea la práctica de no ocuparme de las noticias ayer por la noche, de no haber despotricado en el tráfico por las opiniones violentas que se escuchan en muchas de las radios nacionales a la hora de los programas que permiten que muchos -aunque a veces son los mismos- llamen y compartan sus pensamientos un par de veces al día. Lo cierto es que dormí mejor. 

Día 2: 8 de marzo 2016
Empecé el día de las mujeres con la misma práctica de ayer, café y programa de chismes de famosos. Así me enteré de que Messi es considerado el consentido del equipo en el que juega (que no sé cuál es), que sigue el escándalo por lo de la Kardashian y que la realeza vacaciona en los Alpes. ¡Ah, también supe de un tipo al que mataron en un rito que accedió a hacer porque le prometían volverse vampiro! Yo también soñaba con ser vampira mientras leía a la Anne Rice entre mis 16 y 19 años, pero jamás se me hubiera ocurrido que eso, la inmortalidad, podría ser una opción. Al final de cuentas, en ningún programa se escapa uno de la violencia. 

Me subí al auto y, de nuevo, nada de noticias. Pop-rock light en una estación dedicada a canciones del recuerdo que para mí son como de ayer (vaya con la edad). Canté la de "quién es, soy yo, qué vienes a buscar, a ti, ya es tarde, por qué, porque ahora soy yo la que quiere estar sin ti" y la otra de "dueño de ti, dueño de qué, dueño de naaaada, un arlequín que hace temblar tu piel sin aaaalmaa" antes de que se pusieran a hablar un tipo y una tipa sobre el día de la mujer, que más me sonó al día de la madre, pero me aguanté, me aguanté toda la cosa y como buena mujer light, me tragué algunas llamadas y lecturas de mensajes en los que se agradecía a las madres, en las que se llamaba hermosas a las mujeres, en las que se hablaba del privilegio de ser madre. Por suerte el tráfico no fue mucho y después de unos 10 mensajes pasaron a la siguiente canción. Llegué a mi destino cantando la de "dejame, dejame que te toque la pieeel, ua uoooooooo". 

Las primeras horas del día fueron un tanto extrañas, un tanto limbo, así que no hablaré de ellas. Mejor me centro en la oficina y al llegar que un compañero me recibiera sonriente con aquello de "feliz día de la mujer" creo que la otra tanda de sandeces en la radio, mientras manejaba hacia la ofi, me sacó un rato de mi papel light y le dí, eso sí menos dura, una charlita sobre el día de las mujeres y le expliqué por qué no se debe felicitar. Es buena onda este compa, el Dr. y bueno, está siempre dispuesto a escuchar, a aprender a ser mejor persona dice él. Me simpatiza y hablamos un rato del asunto y de otras cosillas. 

Por la tarde me tocó ir a la presentación de una unidad de género de un ministerio. Acá, luchaba entre ser o no ser light pero asumí el papel y me distraje viendo las flores rosadas, además de pensar en las muchachitas tan blancas y lindas y flaquitas que estaban en posición de estatua a la entrada del evento, vestidas con trajes regionales indígenas, así como muñequitas. Aunque bueno, había también un muñequito con unas nalguitas muy simpáticas. También me distraje comparando mentalmente las tonalidades de lila y morado que las asistentes llevaban. Esta mañana, sin pensar en el día de las mujeres me había puesto una blusa morada, que cambié al último momento, luego de plancharme la recién cortada cabellera, pensando en que era muy informal y debía ir a ese evento. Opté por una azul, comprada a la carrera en Guadalajara luego de que me perdieran la maleta. 

La cosa es que el evento se fue llenando de mujeres. Los hombres, casi ausentes eran guaruras, reporteros, uno que otro funcionario y el maestro de ceremonias. Ahí pude ver de cerca a la mujer del actual presidente y cual presentadora de chismes, pensé que está cada vez más canche y que le hizo falta una retocadita de maquillaje antes de sentarse a la mesa. 

Hasta ahí, todo muy bien, todo muy light porque la ropa me distraía, pero inició el acto. El maestro de ceremonias, cuya voz me sonó muy conocida y ha de ser de esas voces viejas de la televisión nacional, comenzó con la bienvenida y se dirigió a la audiencia con el término de "queridas damitas". Eso hizo que no pudiera seguir en mi papel light por más que el sastre de shorts de una de las reporteras me distrajera y me hiciera pensar en que se ve horrible ese tipo de conjuntos, pero bueno, ella muy bien, muy tranquis y eso no me permitió seguir pensando en lo mal que se veía, es más, hasta creo que sentí un poquito de envidia al pensar que se sentía empoderada en un conjunto tan desastroso. En fin, volviendo al maestro de ceremonias, el hombre, luego de soltarse un par de ondas en la misma tónica que el "damitas", comenzó con las salutaciones al público y curiosamente, aunque la audiencia estaba en, quizá, un 95% compuesta por mujeres, se refirió a "estimados señores", no dijo nunca señoras. Luego del himno -que no canto ni por el cual elevo mi mano a la altura del corazón, sino del hígado-, pasó al podio la directora de la reactivada unidad y leyó una presentación de power point en lugar de aprovechar la oportunidad para echarse un buen discurso. Supongo que no sabía bien qué decir. Por suerte la chava de la ONU sí lo hizo, sí habló del rollo de la paridad y de que había sido puesta en duda su capacidad y que alguien en un diario había cuestionado si ella estaba en ese puesto por ser mujer o por una cuestión de cuotas. Dijo, acertadamente, que en el congreso los diputados están ahí por mil motivos antes que por capacidad. 

Aplausos, la de la ONU se sienta y de nuevo el maestro de ceremonias que se echa una de aquellas de que en los viejos tiempos se obligaba a los hombres a respetar a las mujeres, que los padres antes enseñaban buenas costumbres y dijo, como ya había mencionado en la entrada de su discurso, que la juventud guatemalteca está como está por la transculturización, claro, los chapines somos perfectos y si viviéramos aislados del mundo, con toda seguridad este sería un país más seguro, sí pues, cómo no. Ajá, sí, sí. 

Cabe decir que el hombre dijo eso porque vaya, la unidad no es solamente de género (que por supuesto la gente, incluso los del ministerio asocian con mujeres), sino de niñez, juventud y multiculturalidad... casi, casi le ponen de "minoría de edad" por aquello de que se piensa que tanto mujeres, como niños, jóvenes y personas indígenas no saben tomar decisiones por sí mismos...

Ya la cabeza me estaba dando vueltas y la lucha entre ser o no ser light parecía perdida. Por suerte el acto terminó y pude volver a casa cantando de nuevo. 

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
¡Queridas damitas! ¡Me reí yo sólo aquí en la oficina!

Suerte con el experimento. Espero con ganas el próximo episodio.

FR
Ana Escoto ha dicho que…
Mi querida Denise, tu lightness es bien profunda. Te quiero
Denise Phé-Funchal ha dicho que…
Terribles ese tipo de discursos machistas que se creen no machistas.
Denise Phé-Funchal ha dicho que…
Anita querida, también te quiero. Abrazote desde el intento light.

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