Asco

En este país van a morir muchos. Me gustaría estar bromeando, pero no se puede, no hay chance de reirse de la muerte en un pueblo pobre y triste como este. Van a morir muchos este año, van a explotar bombas y habrá revueltas en las cárceles, van a matar, secuestrar, violar, declarar estados de sitio... y no, no estoy bajo la influencia de ninguna droga o poción que me permita ver el futuro, porque el futuro parece no existir, porque al final de cuentas no se necesita saber mucho, ni fumar nada, ni tener poderes extrasensoriales para saber que es año electoral y que para como están las cosas, lo único que podemos esperar es miedo, sangre, muerte.

Identificar de dónde y por qué motivos reales viene la violencia y la muerte a tocarnos la puerta, es algo casi, casi imposible... agentes de violencia y muerte hay por montones, cada uno con sus aspiraciones de poder -para dejarlo en lo más básico-. Echarle la culpa a los políticos, a los militares, a los empresarios, a los alcaldes, a los que se supone tienen el poder es ya un chiste, algo que se dice como decir... mierda (iba a poner decir buenos días, pero acá, ya nadie dice buenos días o en todo caso se dice menos que mierda o nadie dice buenos días sintiendo, desando en realidad buenos días).

Buscamos culpables en los que tienen el poder, buscamos señalar con el dedo, mejor si con el del medio, buscamos y no queremos tomar la responsabilidad de nada... somos buenos decimos y nos decimos, somos buenos y dios nos ayudará a eliminar a los malos, a los corruptos, a los brujos, a los que matan, a los que asesinan, dios y la virgen santísima nos ayudarán a salir del caos, a parar la violencia y esperamos, en dios o en sus emisarios, que dios bendiga a este pueblo idiota, a este pueblo ignorante, a este pueblo que a veces, a veces, se anima a protestar.

Y quizá la historia nos ha marcado tanto, que la democracia es una pantomima, es un cuento que nos contaron hace 25 años, un cuento que no terminamos de creer, o bueno en el que creemos como niños inocentes que creen en los cuentos de hadas, que creen que el matrimonio significa felicidad para siempre, tener un marido protector, una mujer servidora. Así creemos que elegir -la única participación que se ejerce- nos llevará a la paz. Y ahí acaba. Es un acto mágico, un acto de fe o de desesperación, como el matrimonio, como creer que por hacer una cruz en un papel o por decir sí ante el altar, el resto de la vida será como en la televisión, como en la televisión en la que los buenos ganan, donde los buenos son más y donde los buenos son felices para siempre. Como en los cuentos de hadas, que acaban en "y vivieron felices para siempre", intentan hacernos creer que lo único es votar, elegir, y que si las cosas no funcionan, pues bueno, ustedes los que votaron por estos o esos, fueron los que se equivocaron, mientras que yo, yo tenía razón...

Acá nadie es responsable de la pobreza, ni de la violencia, ni de las muertes, los responsables son los otros, esa señora, ese señor, ese chavo inconsciente, el pobre, el que a veces osa retar al poder económico haciendo manifestaciones, parando la entrada de productos perecederos a la ciudad capital... acá el mundo es la capital, el pedacito que va del renovado centro a los lugares no considerados asentamientos, acá el mundo somos los buenos, los que trabajamos y consumimos... los que queremos parar la violencia -esa que mata con balas, esa que viola, que acuchilla- a toda costa. La otra, la injusta, la que mata de a pocos -el hambre, la ignorancia, la falta de agua y muchas otras más- esa no la vemos, esa existe porque los pobres son inconscientes que lo quieren todo gratis, inconscientes que nos quitan oportunidades, que nos quitan el poder de demostrarle al mundo lo bella que es Guatemala, lo hermoso de sus paisajes y lo buenos que somos nosotros... los buenos... los que creemos, no en la democracia, si no en las fórmulas mágicas.

Pasará el año electoral, las campañas, las ilegales vallas, las cancioncitas, la entrega de calcomanías, camisetas, ollas, abono, láminas, pachones y demás. Pasará como pasa el carnaval, como pasa la navidad y entonces nos habremos acostumbrado a una "taza media de muertos por violencia" y creeremos que si ésta se mantiene o baja, es que estamos bien... seguiremos acostumbrados a la muerte y lavaremos conciencia pensando, diciendo ante los demás, yo .... yo participé, yo voté, pero no por ese...

Comentarios

Luisa ha dicho que…
Atinado.
ensabanable ha dicho que…
ai dios. ahora es que me siento más que una isla, un personaje despeinado y sin sentido
selleria ha dicho que…
y sigue y sigue...

la tristeza enreda...y se vueve rabia...


recordemos al mono con su energia...
sexteando ha dicho que…
yo si creo que somos más gente buena, aunque al final sea un concepto tan relativo... lo que hay, además de la innegable realidad, es una exagerada exacerbación del mal, ¿estrategia? ¿morbo? quién sabe... las elecciones pasarán como pasaron hace cuatro años, y cuatro años antes de eso; pero hay otros mounstros que ya nos están pisando los talones y que representan una verdadera amenaza... y así, líbrenos diossssss
Anónimo ha dicho que…
siendo esta la unica forma que tengo de comunicarme con vos: Feliz cumpleaños que la hayas pasado bien
Alumno de la UVG ha dicho que…
Aunque uno no lo quiera creer, es la realidad, tienes mucha razón. Yo tengo ese sentimiento muchas veces, pero si nos desanimamos tanto, esta situación nos va a volver más locos de lo que ya estamos, ÁNIMO MI GUATE!!

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