De la fe y esas cuestiones


Hace poco hablé de la aventura que fue pasar por quirófanos y terapias durante años y mencioné que en alguna oportunidad mi madre me llevó a un culto evangélico, para probar si en una de esas a dios se le ocurría hacernos un favor.

Mi ma no era precisamente la persona más religiosa del planeta, más bien le agarraban ondas de dos o tres meses cada cinco o seis años, y en algo creía... de allí que a los 13 me hayan bautizado... Pero antes de eso, unos años antes fue lo del culto evangélico.... yo tendría unos 11 años y mi brocolí 12 ... la mamá de una compañera del cole,de las primeras neopentecostales que habré conocido en mi vida por allí del 88, le dijo a mi mamá que probara, que todo era cosa de fe, que seguro y dios, el señor, como le gusta a esta gente decirle, nos escucharía.

Mi madre que seguro soñaba al igual que yo con soluciones mágicas, decidió acceder, y un domingo nos fuimos para el hotel El Dorado donde sería el culto, la sesión de sanación. Llegamos temprano, aún estaban metiendo sillas y equipo de sonido. Muy cerca del lugar hay un Mac y mi ma fue a comprarnos unas hamburguesitas antes de que empezara el show. Marcelo y yo nos quedamos en la entrada del salón en el que todo pasaría.

Poca gente se fijaría en un par de niños jugando, a poca gente le importaría un par de niños jugando a la entrada de un salón de hotel y fue precisamente eso lo que nos permitió observar el circo. El salón que estaba a un costado del parqueo tenía dos entradas, una adelante, más cerca del edificio del hotel y una atrás, casi a la salida del parqueo, en esa estábamos nosotros. La alfombra era roja y nos cubrían las sillas. Cerca de la otra puerta, habían colocado una tarima, con vueltio blanco alrededor, podio, instrumentos musicales, micrófonos, gradas para la gente que en algún momento subiría a dar su "testimonio". Cuando terminaron de entrar cosas cerraron las puertas. Marcelo y yo estábamos bajo unas sillas y hasta adelante, en la tarima se había reunido un grupo.

Creyendo estar solos -o no importándoles un par de niños que juegan bajo las sillas- iniciaron la reunión y luego de un rato -faltaba poco para que la gente comenzara a entrar, ya el parqueo se llenaba- comenzaron a asignar tareas, asignar milagros. Usted -decía el encargado del grupo- va a decir que puede ver, usted -señalando a otro- que puede caminar y suelta las muletas, usted que puede oír (¿cómo podría hablar alguien que no pueda escuchar?), usted se levanta de la silla, usted que el dolor de espalda se acabó, gracia a dios, alabado sea, usted que siente que las piernas no le pesan más... eran unas diez personas, los que personificarían los milagros que el tipo repartía. Quedaron en el momento en el que cada uno de ellos diría que había sido "sanado" -repartiditos a lo largo del culto para que abundara la bendición- y empezó el espectáculo.

Pudimos haberle dicho a mi mamá lo que había pasado, seguro nos hubiera creído y hubieramos salido volando del lugar, pero por alguna razón no dijimos nada y nos quedamos.

Me sentaron adelante, entre los que tenían milagros asignados y los que ilusamente llegaban a ver si el señor les hacía el favor. Empezó el pastor y los cantos, la prédica medio a gritos, como es costumbre, y zaz que comienza a invocar al espíritu santo, la gente que cerraba los ojos y yo que los entrecerraba porque quería ver cómo reaccionaban los otros, los no asignados. La gente cantaba, oraba (que es tan diferente a rezar, es pretencioso) y levantaba las manos en señal de redención... el pastor que seguía echando punta con el discursito y la música, esa música evangélica que suena tan, pero tan hipócrita. De repente dice el tipo, el pastor, que se acercara toda la comunidad a las primera filas, que allí estaban todos los que necesitaban milagro, y que les(nos) impusieran las manos. Así que de repente tuve el montón de manos cerca y zaz que comienzan los primeros asignados ¡Puedo ver! ¡Puedo caminar! ¡Aleluya, gloria al señor! y claro, gente de la no asignada que también decía ¡Me siento mejor! ¡Ya no me duele la espalda! pero nunca nada tan grande, tan grueso como ¡Puedo oír y hablar!(??????) o ¡Puedo caminar!


A todo esto, yo seguía con el montón de manos encima... lo recuerdo como uyyy...un ¿cono? de manos sobre mí... y como siempre he sido medio claustrofóbica y ya la cosa me estaba cansando, me dejé caer. Una señora me sostuvo y pidió que se retiraran, y me decía, ¿estás bien, estás bien? y yo (sí, ya era medio macabra a esa edad) le decía, veo, veo a mi abuela, que había muerto el año anterior... y la señora emocionada ella, me sacó de todo el asunto y entregó a mi mamá que se acercó al ver que la señora me llevaba en brazos. Dice que ve a su abuela, le dijo la doña a mi ma y mi madre hizo esa cara, esa cara de complicidad tan maravillosa, me tomó en brazos y salimos de allí.

Por supuesto que no hubo solución milagrosa y los yesos y quirófanos me esperaban unos meses y años más adelante.

Un año después, en el 89, mi hermano llevó a casa el albúm La trampa de Alux Nahual en la que estaba esta canción que no sonaba en la radio (pueblo de doble moral siempre hemos sido):



Traficante de religión - La Trampa- Alux Nahual (1989)

Cada vez que la escucho no puedo evitar pensar en esa mañana de sanación entre hermanos y repetir: Díganle al hermano Merlín que necesito nuevos trucos....

Comentarios

AL Ruano ha dicho que…
Sos gruesa vos.

Te probé llamar ayer pero no me contestaste! :(

Te veo el miércoles en la noche!
ixmucane ha dicho que…
Está muy buena la canción, no la conocía. Conoce la película "Leap of Faith"?
Lo que da más cólera es la gente que dice que los que no se curan (o los que no consiguen tener el dinero que prometen los predicadores) es porque no tienen suficiente fe.
Me gustó el relato.
Saludos.
Denise Phé-Funchal ha dicho que…
Lore: no vos si soy un duclito, ácido, si querés, pero dulcito... no me entró tu llamada!!! Y bueno ya en una semanita chula... :)

Ixmucané: Excelente pelicula, y sí ese es el negocio, que vos digás, mierda no me curo, mierda no me sale otro chance y te convencen de dar pisto como "promesa de fe", es un negocio asqueroso. Saludos.
Sandra ha dicho que…
jajajaja, pues ¡alabado sea el que te hizo macabra! no te imagino de otra manera, jajaja :)

Y yo bueno, con la invasión de sucursales milagrosas que hay, de vez en cuando paso cuando están los hermanos en oración guiados por el pastor que les indica que hay que orar para que los hermanos lejanos (entiéndase los que reside, probablemente en forma ilegal en USA) envíen las remesas familiares, ¡¡gran descaro!! y la mara pendeja ahí comprando su pedacito de salvación.

Un abrazo pagano para vos, :)
Denise Phé-Funchal ha dicho que…
Jajaja, alabada sea mi madre y su mente timburtonesca... y a huevos si esa vaina se alimenta de remesas, acá, una de esas iglesias que siempre ha sido caquera, para gente con "algo" de plata, está comenzando a extender sus tentáculos a zonas más populares y departamentos capatadores de remesas... un asco

Abrazo pagano pa´vos también :)
sexteando ha dicho que…
Maravilloso! aprovechándote de la información confidencial a la que tuviste acceso (de saber que todo era un teatro barato), te hubieras retorcido en el piso un poco y después hubieras dicho -veo, veo, veo a jesús nuestro señor, me ha exigido que sacrifiquemos al señor pastor y construyamos una iglesia en su nombre!! linchenlooooooo!!!!-, pinche gente, para como es de loca, de pronto y te tomaban en serio... habría sido un estafador menos en este mundo :D
Denise Phé-Funchal ha dicho que…
jajaja, si hubiera tenido un par de años más de pronto y se me ocurre ser tan macabra como vos jeje y tendría el Karma tablas para toda esta vida.

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