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Panchorizo a l´cart

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La risa es quizá una de las mejores terapias de todos los tiempos, y si usted tiene ganas de reirse, tenga o no chamacos a quienes llevar al teatro, la última propuesta de Pancho Toralla: Panchorizo a la carta , es una excelente opción para pasar un rato divertido, llena de las risas de güiros, malabares, chistes de lo más blancos e inocentes, música y baile. Madame Fufú (Tonibelle Che o Malaka, como le gritaban algunos niños por el espectáculo del año pasado), luego de un largo día de trabajo en la agencia de viajes Trotamundos, muere del hambre, su estómago ruge como leones desnutridos y llega al restaurante de Panchorizo, esperando una rápida comida para saciarse y volver al trabajo. Panchorizo, que acaba de abrir el restaurante, no tiene una carta ni muy amplia, ni muy lista, pero está presto y dispuesto a satisfacer el hambre de la comensal que poco a poco comienza a desesperar con las peripecias que sufre el pobre Panchorizo con la elaboración de la comida. En lo que falla una y ...

Espontaneidad

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Ya algunas veces había visto a esta chava haciéndole de estatua humana sobre la sexta avenida pensando qué bien, esta mara se puede ganar unos lenes haciendo esto que bueno, es una forma de arte, una forma de entretenimento y siempre saca risas y algunos pequeños sustos a los más pequeños. No se me pasó ni de lejos, pensar en por qué los polis de la muni, con casquito y todo, no habían sacado a esta chava de la avenida. Lo admito, por unos días, cuando la veía a ella y a los del armonipan, no pensé ni en la apertura de la muni, ni en que los podrían sacar como quizá saquen a otros... me sentía contenta de que eso pudiera pasar. Pero, pero -siempre hay un pero- la semana pasada, caminando con un buen cuaz por la sexta, me paré a ver la programación que ponen en la persiana de la empresa eléctrica y me voy dando cuenta que esto, esta estatua humana y un hombre árbol (al que no he visto) estaban programados por la muni, es decir, no es una muestra esponánea y libre de expresión artítica y...

Asco

En este país van a morir muchos. Me gustaría estar bromeando, pero no se puede, no hay chance de reirse de la muerte en un pueblo pobre y triste como este. Van a morir muchos este año, van a explotar bombas y habrá revueltas en las cárceles, van a matar, secuestrar, violar, declarar estados de sitio... y no, no estoy bajo la influencia de ninguna droga o poción que me permita ver el futuro, porque el futuro parece no existir, porque al final de cuentas no se necesita saber mucho, ni fumar nada, ni tener poderes extrasensoriales para saber que es año electoral y que para como están las cosas, lo único que podemos esperar es miedo, sangre, muerte. Identificar de dónde y por qué motivos reales viene la violencia y la muerte a tocarnos la puerta, es algo casi, casi imposible... agentes de violencia y muerte hay por montones, cada uno con sus aspiraciones de poder -para dejarlo en lo más básico-. Echarle la culpa a los políticos, a los militares, a los empresarios, a los alcaldes, a los que...

Transurbaneros

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Los pilotos de transporte urbano y extraurbano son una especie aparte. Quizá al momento de la concepción, el esperma del que se formaron atropelló a todos los demás, se les metió en el camino, insultó, se cambió de carril unos segundos y volvió al anterior momentos después. Claro, hay que admitir que quizá del mismo tipo de esperma, nacieron otros conductores temerarios de taxis, autos particulares, caminones, tuk-tuk y -los peligrosos- traileros. Hace más de un año, cuando se anunció el aparecimiento en nuestras calles de los famosos transurbanos, se hablaba de un transporte más digno, más seguro, de precio fijo, etc., etc. A pesar que la página del transurbano lo promociona como "el mejor transporte colectivo de América", poco de estas promesas se han cumplido. Ya han atentado contra las unidades, una mató a un pobre motorista, las colas para abordarlos son enormes a las horas pico porque el número de unidades es mínima, las socan como antes y sí, algunos pilotos siguen si...

Así nacidos de Mauricio Orellana Suárez

Así nacidos de Mauricio Orellana Suárez (salvadoreño), es la novela ganadora del Certamen centroamericano de novela Mario Monteforte Toledo. Al leerla -cuando alguna editorial tenga a bien publicarla- encontrarán una novela que toca el tema de la homosexualidad y otros tipos de diversidad sexual, pero que sería injusto calificar, encuadrar, estigmatizar como "gay". Es decir, no es literatura gay, es literatura y espero que Mauricio tenga la suerte de que los críticos posean el buen criterio de no etiquetarla, ya que más allá de esos temas toca muchos otros como la religión y la doble moral, la política y los políticos -cosas emparentadas pero no iguales- las relaciones humanas, la ética, en fin, ufffff es un universo bien definido, con lugares que pueden verse, olerse, dibujarse. La historia, más bien las historias, presentan personajes muy humanos de los cuales seguro, seguro tenemos un referente propio: gays de todo tipo, desde el no amanerado hasta la drama queen, los h...

La guerra

Es indudable, estamos en guerra. La supuesta paz firmada en los 90, no fue más que un actito simbólico. Los malos dicen en la tele, en la radio, en las iglesias, los malos son los que tienen la culpa, pero la mayoría no sabemos exactamente quiénes son los malos. Una idea un tanto holywoodense, telenovelesca, caricaturesca -incluso- de esos malos, es lo que tenemos. Los vemos feos, los imaginamos sucios, con los dientes amarillos, llenos de sarro, la piel llena de tatuajes de letras y de, claro, demonios. La verdad es que la guerra no ha parado, ni un sólo día, desde ese 29 de diciembre de 1996... así se celebre con luces, conciertos y la sonora dinamita. No hay paz que celebrar. Lo que supongo celebran es el pacto entre la gente y los gobiernos, la gente y la élites, la gente y la gente... al fin de cuentas, ese pacto de decir, ok, la paz se firmó y olvidarse de las condiciones, las razones que llevaron a la guerra. Esas, las que no han cambiado, las que nadie dice señores es esto lo ...

El año

El año se va, se va, se va... y nunca regresará, decía una amiga de mi mamá cada año nuevo que pasaba en la casa... y sí se fue el añito, el 2010 que le dicen por esa maña de todo fecharlo, de todo etiquetarlo que tenenemos, por esas ansias de sentir que todo lo controlamos. Pero bueno, el tema es que se acabó el año y precisamente por culpa de la cultura, tendemos a hacer un recuento de lo hecho, lo dicho, lo iniciado, lo inacabado y lo acabado, con mayor o menor profundidad, claro... no es que el judeocristianismo lleve a la introspección per se, pero una manita le da, para algunos las cuentas del año se darán en función de los kilos subidos o bajados, del número de gente conquistada, de la cantidad de plata ganada o perdida, en fin, cada uno sus cuentas, sus enfrentamientos y sus evasiones... pero eso está bien, una de las cosas que más me gustan del fin de año, es esa idea de que todo puede volver a empezar. Aunque quizá en una práctica muy egomaníaca, mi fin de año es el día de mi...