Pasajero seguro y otras cosas

Finalmente me subí en el transurbano y en el transmetro. En los dos casos, los vagones iban completamente llenos, pero al contrario de los buses rojos -en los que el peligro y la alerta están, como dicen, a la orden del día- el ambiente estaba lleno de armonía. La gente iba feliz, riendo, durmiendo, algunos niños cantando y aquello parecía de mentira, de juego de la imaginación. Los choferes decían buenos días, pase adelante, explicaban con tranquilidad el procedimiento de entrada a los nuevos usuarios. Excepto el celular de alguna pobre incauta alma que reproducía canción cortavenas, tras canción cortavenas (casi podía escuchar los supiros de no una, si no varias almas), casi no había ruido no humano, no había reaggeton-ton, ni brochas diciendo córrase hasta el fondo, breve-breve, el de gorra hágase para atrás, se corre o se baja, el escape del bus es casi inaudible y -como plus- al bajarse, uno no recibe el baño de smog. Además las personas eran más amables entre sí, se respetan los asientos asignados para viejillos y personas con niños, y aunque no todos, algunos cedieron sus lugares -no asignados- a otros, más viejos, más cansados, más maternales, incluso paternales. No había amenaza, las personas iban con el celular con audífonos, la cámara, texteando en el bus, contestaban las llamadas y hablaban tranquilos, confiados en que nadie diría de pronto bueno cerotes, esto es un asalto, a ver, todas sus mierdas. El aire de tranquilidad que se respiraba en los atestados buses, no tenía nada que ver con la realidad de los tomates. Fue lindo sentirse en una especie de primer mundo ¿quizá segundo? por unos minutos. Pero inmediatamente la realidad me dio en la cara. Al bajarme del bus, caminé hacia la sexta avenida y en una esquina vi "Pasajero seguro". Según el anuncio, que ya había escuchado por radio, por 12 quetzalitos al mes se puede asegurar hasta por 50, 000 para dejar cubierta a la familia en caso de desgracia en el bus. A pesar de lo macabro del asunto y de todo lo que nos dice sobre la pinche realidad en la que vivinos, no puedo negar que me parece un buen servicio, al menos hasta que se cambie todo el sistema de buses, y claro, si se mantiene la seguridad. Si la mara que asalta buses lograra tomar uno de estos -aunque algunos llevan a un cuaz armado- serían una cárcel, al menos los transurbanos... eso si, para como están las cosas, creo que a los ladrones poco a poco les dará miedo asaltar a la gente por grupos... en la tarde, que mi Negro ya había salido del hospital(tuve que llevarlo al proctólogo y le cambiaron el escape, además de hacerle un electrocardiograma a su sistema), venía escuchando las noticias en la Sonora y en vivo un reportero anunciaba, ¿noticiaba? que en Chominabaj en Totonicapán habían agarrado a dos ladrones y los tenían amarrados en el parque municipal, uno al asta de la bandera del país y el otro a la del departamento (me encanta el simbolismo, a pesar de lo siniestro del asunto) y la gente estaba decidiendo si a) se les aplicaba el castigo maya (así lo decía el reportero y así lo decía el locutor), b) se les entregaba a las autoridades, o c) se les prendía fuego.
Según uno de los entrevistados, ya tenían listos dos galones de gas para la opción c, la opción b era rechazada por la mayoría ya que los dejarían libres y la a, sólo la mencionó el reportero, pero ninguno de los entrevistados. Luego transmitieron una entrevista a uno de los cachados, que como decía el reportero pedían clemencia. El cuate decía algo como que nos perdonen, nosotros no tenemos la culpa, que comprendan que no tenemos trabajo, vamos a tratar de no volverlo a hacer, de cambiar. Ya les habían cortado el pelo, símbolo de vergüenza para algunos pueblos indígenas, y tras la voz del reportero se escuchaba la alaraca de la gente y algunos gritos de quémenlos. Interesante sería si en una de esas comienzan a poner un seguro por linchamientos... seguro comenzarán en algún momento a ofrecer seguros por asaltos motorizados o peatonales.
En la página de Sonora es la noticia, no hay actualización y por más que trato de abrir la página de Prensa Libre, no carga. En las de El Periódico, Siglo XXI y Muerto Diario, no hay nada. Tampoco en Emisoras Unidas. Supongo que hasta mañana me enteraré de en qué paró el asunto.

Comentarios

Sandra ha dicho que…
OMG!!!! qué de otro nivel esas tus experiencias mujer, jajaja, es que como dicen por ahí "se cuenta y no se cree"... qué tremendo!!!, pero a ver vamos por partes:

1. Qué chivo lo del transurbano y transmetro :D suena agradable el viajecito fuera de la realidad. Quisiera que acá hubieran de esos... que no me escuche el alcalde, jajaja)

2. Qué loco lo del "pasajero seguro"... pero es tan sólo una respuesta a la realidad que vivimos.

3. Qué heavy lo de los tipos, aunque confieso que también me encantó eso de que los amarraran a las astas de las banderas :P


Abrazos para vos, y a ver cuándo vuelvo a probar sushi... no he comido esa maravilla desde que regresé :(
Denise Phé-Funchal ha dicho que…
jajaja, la real realidad que le dicen también por ahí

1) según me contaron querían implementar lo del transmetro en ES, por parte del tipo que lloró por su nylon

2) jodido, pero estoy tentada a pagarlo, uno definitivamente... no sabe a lo que se expone en la calle y menos en los buses...

3) hermosamente y macabramente lleno de simbolismo el rollo

espero (sigo esperando jeje) poder ir, con todo y arroz, algas y jengibre para poder fabricarles una buena comidona de sushi

abrazos :)

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