Born and raised



Vaya, en unos minutos habrá terminado septiembre, el mes de la patria y entraremos a lo que los locutores de la radio llaman la recta final del año. Seguramente por los próximos meses no escucharemos esas rolas dedicadas al ser chapín, ni veremos más banderitas en los autos - a menos que juegue la selec-, se habrán acabado los ensayos escueleros de bandas, las batonistas y seguramente en los colegios y escuelas estarán a punto de quitar los altares patrios y de ponerse serios con la llegada de los exámenes finales. Ser chapín o guatemalteco, y todos los artículos acerca de esa característica de nosotros que nacimos en esta especie de pájaro territorial, quedarán en el olvido. Pero queda una duda por resolver... ¿qué es ser chapín? ¿qué significa?
En los últimos meses, con mi buen Juanma nos hemos dedicado -casi viciosamente- a preguntar a muchos de nuestros interlocutores, cinco cosas que nos hacen orgullosos de ser chapín, dando por resultado que la mara conteste: los paisajes, las tradiciones, los trajes "típicos", Tikal, el lago de Amatitlán y el de Atitlán, la multiculturalidad, la plurilingüalidad, los anuncios de tortrix, la cerveza gallo, el zacapa centenario, el teatro, el palacio, la Antigua, lo "emprededores" y "trabajadores" que somos... pero ¿realmente es eso ser chapín, guatemalteco? y más aún ¿de verdad nos sentimos orgullosos de vivir acá? digo, la mayoría ve hacia afuera, admiramos a los gringos, a los europeos, a algunos sudamericanos, y (shhh.. secretamente) a los mexicanos y nos sentimos orgullosos de esas deliciosas abstracciones culinarias, paisajísticas, bebidísticas, pero de verdad ¿estamos orgullosos de vivir en un país tan pobre? y bueno, algunos saltarán y dirán, pero si el país es rico, lo que pasa es que la mara es huevona, todo lo quiere gratis, especialmente aquellas comunidades que se han acostumbrado a vivir de la santa cooperación internacional... entonces ¿en qué quedamos? ¿somos emprendedores? ¿trabajadores? o ¿somos una partida de huevones?
Lo cierto es que sí, somos un país pobre, pobre de espíritu que nos dejamos llevar por la idea esta del "yo emprendedor" bajo la cual el obstáculo principal son los otros. Esos otros que se oponen al desarrollo del país son todos aquellos que no son nuestros "iguales", para los índígenas son los ladinos; para los ladinos, los indígenas; para las feminsitas los machistas y las iglesias; para los machistas las mujeres que han desarticulado la sacrosanta institución de la familia; para las iglesias las feministas y los grupos gays que atentan contra la moral y las buenas costumbres; para los grupos gays el obstáculo es el mundo heterosexual; para los ricos los pobres y para los pobres la pobreza, que intuyen, viene del control y dominio de los más ricos; para la capital, el interior y para el interior la capital... y la lista podría seguir y seguir. Al final de cuentas por una especie de obligación moral de decir "qué chilero es ser chapín" y autoconvencerse de que el país es de a huevo a pesar de los problemas, contestamos sí, estoy orgulloso de ser chapín, de ser guatemalteco. Obviamos entonces que somos un país lleno de poco-ciudadanos, decimos que somos solidarios -y no digo que no- sólo que no somos políticamente responsables. Le achacamos los males del país a los goberantes de turno, en estos años más que nada a Doña Sandrita por no ser como doña Wendy, y olvidamos que los problemas y todo aquello que nos avergüenza de ser chapines, son problemas estructurales. Algunos ejemplos: la distribución demencialmente desigual -e infernal- de la riqueza; el pésimo sistema educativo que se empeña en llenar a los estudiantes de ejercicios y memoria, y se niega completamente a impulsar a los chavos a imaginar, criticar y proponer; las iglesias que prometen el bienestar en el más allá, pero que para mientras en el más acá piden diezmos que prueben la voluntad de estar en paz con dios y con sus contradictorias leyes; el casi imposible acceso a la justicia y por lo tanto la desmesurada violencia a la cual ya nos acostumbramos; la participación ciudadana bajo la idea de ir a votar por el que tenga más pegajosos jingles y prometan terminar con todo esto en pocos años, en 4 años para ser más exactos.
Así, nos la pasamos diciendo que estamos orgullosos de las cosas, de las cualidades de los que son como nosotros y del "potencial" que tiene el país, un país rico en recursos que nos empeñamos en hacer mierda. Sí, dejamos que se violen las leyes, queremos que entre la inversión extanjera que no respeta los derechos laborales, nos oponemos a las manifestaciones y decimos que afectan a los que quieren trabajar por este país, a pesar de que cientos o más bien miles nos oponemos a las extracciones de minerales y a la explotación de los recursos, otros cientos o miles dicen que es oponerse al desarrollo... pero ¿de qué concepto de desarrollo estamos hablando? ¿qué entiende la mayoría por desarrollo? pos a decir verdad, en los pláticas acerca del ser chapín y el orgullo de serlo, la idea del desarrollo es tener. Tener cosas, bienestar, bajo un modelo muy, muy gringo de tener casa, carro, sueldos, puntos, un maridín que provea, una mujercita que sirva, niños lindos que jueguen al futból, nenas de moñas en los cabellos, etc. El desarollo es entonces tener, y al tener, podríamos estar orgullosos de ser chapines, porque el orgullo viene del tener, así de simple. Tener no solamente tradiciones, culinaria, pueblos indígenas con sus respectivos trajes e idiomas, si no tener plata, carros nuevos, ropa de marca, chupe garantizado cada fin de semana -claro, mínimo con gallo nuestra cerveza-, reconocimiento internacional y una serie de cosas más a las que aspiramos poseer, con las cuales queremos que se nos identifique. Ser chapín, to be born and raised in Guatemala, es entonces una aspiración, un algo que no sabemos qué es exactamente, pero que esperamos nos caiga del cielo. Los que se quejan de la violencia esperan que esta se acabe con mano dura; los que se quejan de la pobreza, esperan que a) sea la empresa extranjera y sus inversiones las que den desarrollo, es decir pisto, b) sea la cooperación internacional con sus proyectos, c) sea dios que venga en el jucio final a mandar al infierno a todos los malos... Ser chapín, entonces, es una idea, y sentirse orgulloso de serlo es una obligación moral para no quedar atrás de aquellos pueblos, como los mexicanos o los gringos (nuestros referentes más inmediatos), que se precian de estar orgullosos de haber nacido en territorios de fronteras, a lo largo de los siglos, cambiantes y relativamente -y recientemente- estables; pero también es una obligación moral con nosotros mismos, el decirnos, consolarnos con que ser de acá, haber nacido en estas tierras, no es algo tan mierda ni tan despreciable. De algún lado tenemos que agarrarnos para justificar ese orgullo y entonces volvemos a la espiral, al estar orgullosos del atol de elote y los tamales (que además decimos ser "nuestros"), de la multiculturalidad (que no practicamos), de los paisajes (que no defendemos y que contaminamos), de nuestra gente solidaria (que dejamos sea violada/violentada por la empresa extranjera, etc., etc., etc.
Luego de estos meses y controversiales pláticas acerca de la guatemaltequidad o la chapinidad, a la conclusión a la que he llegado, es que ser de acá es algo complicado. Uno no es de otro lado, jamás lo será, así consiga al hombre o la mujer de su visa o se vaya a vivir al extranjero (jeje), ser de acá es de alguna manera llevar impregnada la no-ciudadanía y la irresponsabilidad social, es ser indiferente a los demás, no pensar -o no querer asumir- que lo que pasa, que esta pinche realidad, es consecuencia de la manera en la que nos involucramos en la vida política del país. Ser de Guate es esperar soluciones mágicas, divinas, fórmulas violentas y definitivas que cambien la situación del país. Quizá esto nos viene de la conquista religiosa, de la anulación completa de la espiritualidad -no, ser parte de una iglesia/culto no es igual a ser espiritual- y de la idea de que pronto, todo, absolutamente todo, se solucionará. Y que las soluciones están en manos de otros, no en las nuestras.

Comentarios

la-filistea ha dicho que…
Ah puta tenes razón, toda una ensalada de ideas, de lo que es y no es. . .
Lo más "pisado" es que se sigue siendo de Guate. . . hace poco me dijeron Ud, no parece de Guatemala pero cuando el escuché "el puchica" me di cuenta que era de allá.
En fin ser chapín es decir Púchica en pleno New York :o)
Denise Phé-Funchal ha dicho que…
jajaja, ser chapín es un chingo de vainas vos, algunas no tan malas, algunas lindas, otras bien pisadas, supongo que así se han de sentir muchos centroamericanos y tercermundistas qeu han de decir ¿orgullo? ¿de qué putas? pero no se atreven a cuestionarlo... en fin, abrazos vos
sexteando ha dicho que…
genial el análisis mi querida denise, genial, sin más...
_Cancerbero ha dicho que…
Comparto con usté que esto es complicado.. que debe verse más allá de esas manifestaciones efímeras, que solo loquean más a la mara y que los problemas son definitivamente estructurales.
Por chistoso que parezca, son muy pocas las cosas que cada persona de este país recuerda de su infancia (lo comento, porque es ahí donde seguro podríamos encontrar algunas bases o referentes comunes)... todo mundo recuerda lo más absurdo e irrelevante. Me refiero a lo que comparto con mi generación y con solo acceso a televisión nacional y radios locales, antes del boom del internet y la tv por cable, como un ejercicio de aquello que ES fundamento de nuestra construcción de ciudadanos:
- Candy (uuh) y otros animados como Voltron, matzinger, los picapiedras... (Caricaturas extranjeras.. mmm) y programas como el chavo (claro, pero pocos pudimos traducir la puesta en escena de la estratificación social que ahí se visualiza y mucho menos, entenderla.. eran personajes graciosos, na más..)
- Rosa Salvaje, y todo el regurgitado de novelas mexicanas: los ricos también lloran, el maleficio, cuna de lobos, algunas del sur.. pantanal, doña bella, topacio.. (imaginarios sociales ajenos, escandalosos, gritones e “intrigantes”)
- Licas: el cine de oro mexicano, el cine asiático con king fu y luego bruce lee.. no digamos la gringada, en materia de especiales… (si pues, muy bonitas, pero con pocas narrativas e imágenes acordes a nuestras realidades..)
Tantos absurdos, ninguno nacional y todas nuestras cabecitas volando alrededor de otros imaginarios.. De pronto también se han topado con personas que soñaban ser bruce lee, con toda la profundidad de sus hormonas, y se metían a estudiar karate para luego salir a buscar problemas... otro mmmm…
El lenguaje nos une, por supuesto.. pero efectivamente es una mierda, pensar que toda la jerga guatemalteca deba ser conocida como "chapina", sin siquiera hacer el intento de resignificar tantas palabras que decimos adrede o inconscientemente, sin que entendamos su significado y que duelen o le duelen a una mayoría. Que todo aquello que era/es la programación nacional, no aporta NADA.. solo a un morboso sentido de control social y de represión desde la sexualidad, escondido tras locaciones y palabras pegajosas.. (pregunto ¿cuántas iniciativas ha habido de programas nacionales que no han pegado, pero ni un susto? ¿cuántos contenidos han pretendido aportar, más alla de crear personajes que luego venden el servicio de su propio asterisco?
Sigo pensando que somos un país que cree y cultiva el arribismo (esa putada de creer que es el centro del universo.. o ser aún capitanía y con ello mamarle los huevos a cuanto interés extranjero se pone enfrente), respira violencia y la refleja en todas sus expresiones.. que por ahí inician sus problemas, que han sido pocos los instantes de pensamientos fríos y lúcidos, pero parece que, incluso ahora, no es permitido crear sin que una "etiqueta" políticamente correcta, deba darle un nombre a algo.. no se piensa en el trasfondo de la palabra ni en su aporte transgresor… no se piensa en la sanación..
Pero bueno, otra lagrimita mía que se suma a tanta descomposición... aullo más bien!
Denise Phé-Funchal ha dicho que…
Uyy compadre, es que sí tendemos a ver hacia afuera y a querer ver hacia afuera, pero eso es una condición de los subordinados que somos desde hace siglos... ¿es necesariamente algo malo? no lo sé... de pronto es solamente una manifestación más de los procesos de globalización o de expansión de las culturas... lo que me parece grosero, es que en lugar de reflexionar sobre las fallas de esta mugre sociedad, se quiera magnificar y glorificar hasta cierto punto, cosas y lugares... para desviar la mirada sobre las situaciones... lágrima también...

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