Esta fue mi primera lonchera :) No pensaba escribir hoy, no, para nada, hasta que la radio, mi fiel compañera, me hizo reflexionar sobre esa idea de la infancia como la etapa ideal, como esa etapa en la que no hay preocupaciones y todo es felicidad. Luego de escuchar a una buena docena de personas dar su opinión sobre este día -día del niño/niña- me pregunto ¿qué es lo que se extraña? ¿la falta de responsabilidades económicas? ¿la falta de penas? ¿la falta de compromisos? Y no, no pretendo hacer una apología de la infancia -pobre y trabajadora infancia- de este país, que como muchos sabemos y como otros quieren obviar, está súper jodida, sin oportunidades y sin una perspectiva muy amable que digamos, sobre el futuro. No, más bien voy a remitirme a mi propia experiencia como niña, más bien como persona, personita, que fue así como me crió mi madre y esa es la parte feliz de la infancia. Personas, eso éramos para ella, mi hermano Marcelo y yo. Mi mamá, Anabelle, no...
Me gusta la navidad, me gusta en el sentido gris del asunto. Me gusta la gente que se pone como loca. Me gusta que en esta época se está más cerca que nunca, en el pinche mundo occidental, de la idea de que la plata es la felicidad. Me gusta ver cómo la gente consume y los días antes de la navidad los locales de mercado, pacas, centros comerciales, tiendas de 9.99 se llenan, rebosan de clientes los lugares y de plata los bolsillos de los dueños. Me gusta esta manifestación de humanidad extrema, de esta humanidad que le teme a la muerte y que se llena hasta los codos de comida y de regalos. Me gusta ver cómo se preparan las fiestas, cómo la gente pasa de momentos de chinga y de alegría, de risas, a esas manifestaciones de agresividad descontrolada. Cómo se manifiesta la abnegación materna en las comidas, en la preparación de la casa y cómo el alcohol controla todo, absolutamente todo en esta época. Me gusta la gente que hace “amigo secreto” en la oficina y el límite de 50 pesos como t...
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