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Mostrando las entradas etiquetadas como Silencio

Abril no existe

Pasé dos meses viviendo en marzo. Sí, no me dí cuenta. Hasta hoy. Por la mañana, una amiga me envió un mensaje que decía que ya eran dos años, que me mandaba abrazos. Le dí las gracias y le dije, es en un mes y así seguí creyendo hasta esta tarde, cuando otra amiga mencionó algo de principios de abril y le dije, abril no ha pasado, estás hablando de marzo, hasta el otro mes es abril. Los demás me vieron extrañados y todos me recordaron que no, que es abril.  Es 27 de abril o lo era hasta hace unos minutos. 27 de abril. Dos años sin vos. Dos. Dos años. Dos años y sigue conmigo tu mirada, tu forma de tomar el cigarrillo y ver directo a la cara de la persona que tenías enfrente -a veces yo- antes de soltar una carcajada, una puntada o algo que con el tiempo iría haciendo cada vez más sentido, como aquello de júntate con tus iguales.  Luego estuviste cerca, una pupusería no planificada en mi camino, la canción de Arjona y Paquita la del Barrio, la única que te gustaba de ...

Ma

Han pasado más de 16 años desde la última vez que la vi... aún recuerdo cuando me dejó en el aeropuerto, no sé si sus lágrimas de ese momento anticipaban o eran parte de una certeza de que no nos volveríamos a ver. Mamá llevaba sus lentes obscuros y sus lágrimas se deslizaban por sus mejillas, yo como buena adolescente creí que era una exageración y que en poco, en un mes y medio volvería a verla, a oírla cantar por toda la casa, a escuchar sus pasos por los pasillos... su sonrisa, su voz y sus pasos quedaron solamente en la memoria, en ese pedacito que de cuando en vez estimulo para escucharla de nuevo. Justo ayer, cuando no había caído en la cuenta de que mañana, es decir hoy, sería su cumpleaños, encontré la lata que contiene los recuerdos. Una pequeña lata de metal de la época en que las cosas estaban hechas para durar en la que celosamente se guardan casetes de la infancia en los que puedo volver a oír su voz. La muerte es una cosa dura para los vivos, los recuerdos dan vueltas po...

Cinco meses sin Rafa

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Rafael Menjívar Ochoa, hermosa foto tomada por René Figueroa en junio 2010 Ya decía yo que me sonaban tus palabras ayer todo el día... Han pasado 5 meses Rafa... te he soñado una vez por mes, quizá por eso no había caído en la cuenta de que los meses pasan y que vos, Master, no estás ahí, "a una llamada de distancia", ponía en un post anterior, cuando pensaba en vos y en lo contento que estarías por Buenas costumbres ... no salió con tu texto, ya no dio tiempo, Rafa, pero me robé tus palabras de Cualquier forma de morir : La gente es rara. Nunca he podido acostumbrarme a la idea de que también soy gente, y que a lo mejor confunda mi propia muerte con otra cosa. No me siento triste, es decir, siempre te extrañaré pero lo que me diste mano, fue el mejor regalo, me enseñaste a pelear con ella, para ella, Master Jedi. No me siento triste, sé que ya no dolés y llevo conmigo lo último que me dijiste. Te quiero Rafa, estés donde estés, pasarán otros cinco meses, otros diez, otros c...

Agosto

Agosto siempre termina igual, con el día de su muerte que se esconde en lo cotidiano, pero que está ahí, presente, siempre para saltarme encima y decirme que son 16 años ya, 16 años de no verla, de no escuchar su voz más que en recuerdos. Hace 16 años -días más, días menos- murió mi madre y uffff sigo extrañando su mirada, sigo extrañando su voz y el sonido de sus pasos por la calle. En un par de años más, habré pasado la mitad de mi vida sin ella y eso, esa idea me da mucho miedo, miedo a la tristeza, miedo a perder la memoria de ella, a olvidar el tono de su sonrisa, el color de sus manos, la forma de sus pies. Este año es aún más complicado, hasta el año pasado, Rafa estaba ahí, ahí para decirle mano son X años y tener con quién compartir los recuerdos y los dolores por la muerte de los padres. Ahora Rafa no está y me siento un poco más huérfana, un poco más sola. Mi madre, uffff era este personaje maravilloso, tremendamente humano, apasionado, sin pelos en la lengua, con una ...

Qué hago aquí

¿Qué hago Rafa cuando la vida duele tanto? ¿qué hago sin vos para escucharme despotricar contra el dolor, contra el silencio? ¿qué hago con estas ganas de salir huyendo para estar con vos? He vuelto a llorar como niña y no estás vos para explicarme la vida, no estás para decirme por qué se descuartiza lo bueno, ni para verme con tus enormes ojos verdes mientras me quedo seca y se me acaban las palabras. No estás para servirme el vaso con coca de dieta en el que se diluirán las penas, ni para cortar mi silencio diciendo veamos una película, ni para verme con malicia cuando descubro las claves de lo que querías que viera. No estás para decirme leete este libro y no vuelvas sin haberlo terminado. La vida es chingada Rafa, y mucho, juega y uno apuesta y gana y pierde, y pierde y se da cuenta de la estafa, y uno gana luego, después de un tiempo y luego vuelve a perder.... pero vos estabas ahí para escuchar, para explicar las cosas con una mirada, para atravesar el cuerpo y ver dónde dolía, ...

15

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Nunca sé exactamente cuándo fue. Aún no tengo el valor para volver al diario de esos días y corroborar la fecha. Pasaron ya –o en un par de días- 15 años y todavía la siento caminando por allí, hablando con las plantas, tomando el sol con enormes lentes, parada junto a la librera o pintando tirada en el piso. La extraño y creo que es de esas sensaciones de vacío que nunca pasan. A veces cuando el insomnio me atrapa, me gustaría volver a ser pequeña, despertar para ir al cole, dejar que lo bañaran, vistieran, alimentaran a uno, pasar de nuevo el calvario escolar, pero volver a tomar su mano para ir a la parada del bus. Caminar a las 5 y media de la mañana por el centro casi vacío, con algunas carretas de chicles arrastrándose a lo lejos. Caminábamos seis cuadras, hasta la esquina de la 3ra y 4ta y ella nos contaba historias, nos hablaba de las costumbres de los mendigos, de la señora loca que de nuevo se había escapado del asilo y que las monjas llegaban a traer cada cierto tiempo a la...

Para no olvidar...

No estamos tan lejos de volver a esto... los muertos ya los tenemos, aunque nadie los reclama ni clama justicia porque nuestos muertos son ahora considerados malos, maleantes, metidos en vainas... un poco como los muertos de la guerra... pero ahora satanizados por los medios, por el miedo... ¿pensamos aún en la justicia? o pensamos sólo en salvarnos las nalgas, en encerrarnos...
A pesar de que me gustan mucho las cumbias y el musción en español, cuando de verdad algo afecta mi alma no puedo si no volver a mis orígenes, al ritmo con el que mi corazón noventero palpita... el rock n´roll This is the way I feel now... and I´m a bad girl... for breaking his heart...

A veces

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A veces las cosas se acaban, tristemente se acaban, mueren luego de una agonía escondida, enmascarada en cariños sin substancia. Como hoy que ha muerto una parte importante de mi vida y que me lleva a pensar en este poema de García Lorca que mi madre leía y que queda justo (aunque no haya sido escrito para estas circunstancias) para lo que pasa, para algunas muertes en las que el muerto continúa vivo, sin darse cuenta que hace mucho tiempo está vacío... Alma ausente No te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. No te conoce el lomo de la piedra, ni el raso negro donde te destrozas. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y montes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos porque te has muerto para siempre. Porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la Tierra, como todos los muertos que se olvidan en...

Catorce

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A esta hora seguramente estaba ya sobre la losa. Esperando a ser abierta, estudiada, diagnosticada la causa de su muerte. Su piel tendría la misma consistencia que los oasis para arreglos florales que comenzaban a llegar a la funeraria. Las pupilas dilatadas bajo párpados rígidos, los labios secos de muerte simulando una sonrisa. Personas hurgarían en su ropa seleccionando el traje blanco y negro que quizá aún sobreviva bajo la tierra. A miles de kilómetros eran las cinco de la mañana y en el tocadiscos sonaba compulsivamente Bird of prey de los Doors. No volví a verla, ni toqué su cabello, no pude darle un beso en la frente y esperar la madrugada para abrir la caja y poner en sus manos o bajo su lengua, las monedas para Caronte. Dejaron de existir sus ojos brillantes, su voz de jazz que inundaba los pasillos y los cuartos de la casa, los tacones que anunciaban su cercanía desde la esquina. Dejó de perseguirme su sonrisa maliciosa que esperaba una señal de aburrimiento p...

Julius

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Acabo de terminar Un Mundo para Julius de Alfredo Bryce Echenique. Empecé a leerlo hace casi dos meses y poco a poco me fui enamorando del libro. Conforme las páginas pasaban y me acercaba a la 426 de la edición que compré en 20 pesos fuera de la Biblioteca nacional, la angustia iba creciendo. No quería, no quería por nada del mundo terminar de leer. Alargué la lectura todo lo que pude hasta esta noche. Lloré desconsoladamente en un bus hace unos días por la muerte de Arminda, por sus gotas de sudor sobre la camisa de Juan Lucas. Quiero leerlo de nuevo, volverme a meter en ese mundo para Julius, volver a verlo caminar por mi habitación, con sus orejotas y los zapatos que imaginé para él. Quiero compartir de nuevo su asco por el pan y el té en la casucha, escuchar de nuevo a la nieta de Beethoven corregir los ejercicios de piano, ver los chales sobre la silla, llorar por su recital fantasma. Quiero volver a i ntentar detestar a Susan y no poder más que maravillarme con su darling y el ...

Basta, basta de llamarme así

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Enero, el regreso a clases, el cumpleaños de mi prima Sorel y el viento frío me recuerdan inevitablemente a mi madre. Quizá es por eso que en este mes, más que en el resto del año -incluso el mes de su muerte o de su cumpleaños-, me agarra un ataque de melancolía profunda. Creo que nunca he dejado de extrañarla. Probablemente jamás deje de hacerlo. Lo que más extraño es la naturalidad con la que me explicaba el mundo y la vida a través de las pinturas, especialmente El jardín de las delicias de Bosch y El triunfo de la muerte de Brueghel El Viejo. Fue de mi madre de quien heredé la visión filosófica -y obscura- de que la combinación ego-poder es el factor máximo de corrupción, de crueldad, de traición. En todos los niveles y desde todas las perspectivas, no hay como huír si se da esa combinación, la destrucción ocurrirá. También de ella aprendí que la religión es una potente arma de dominación, de alienación. Quizá la guerra, las bombas, las muertes y toda esta mierda que no termina ...

Asqueroso poder

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No he tenido ganas de postear. Nada. Nada de lo que me pasa por la cabeza es relevante ante el asco de mundo en el que vivimos. Ruinas, llantos, gente muerta. Todo cae, el mundo cae y cae mientras nosotros seguimos acá, pensando que esto pasa sólo del otro lado, que no llegará hasta nosotros, que nos es ajeno todo lo que ocurre desde hace siglos del otro lado del mundo... Esto, sin tanta tecnología, ya pasó acá ¿se acuerdan?

Así

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Hoy me siento así, con la maleta hecha y esperando el tren frente a una vía nueva, que va para cualquier lado, que no tiene ni adelante ni atrás. Hoy me siento soulagée, a veces lo único que queda es exponerse a la crueldad, asomarse al abismo, hacer un bunging jump sin saber si la cuerda se va o no a reventar, dejar de tener miedo -diría una amiga- y dejar que el miedo atraviese el cuerpo, el alma, los huesos, que duela todo, que se quiebre el alma, que se queme , quedar vacía un tiempo, un breve instante, dejar que el diluvio interno corra, llene, ahogue todo lo que queda con vida, no dar tiempo a Noé para un arca... no quiero mis viejos animales, no quiero mi vieja tierra... dios arde y grita y se arrepiente del mundo que ha creado, llora, la humanidad se había convertido en humanidad, no en utopía.