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Mostrando las entradas etiquetadas como Así son la vida...

Las locas que escriben

¿Será que todas las mujeres que escriben están locas? ¿Que son unas desadaptadas o viciosas? ¿Que terminarán suicidándose? me preguntaba paternalmente un amigo hace poco, luego de que le pasara textos de la Storni, la Woolf, la Praker, la Highsmith y de otras que no, no terminaron alcohólicas, ni suicidas, ni viciosas, ni de manera trágica.  Por la forma como que me miraba, creo que su preocupación era que en algún momento encontraran mi cadáver colgando de una lámpara o bien, todo arrugadito, rodeado del agua mezclada con mi sangre. Aunque también creo que me imaginaba loca, despeinada, sentada en la esquina de un patio de psiquiátrico ... o descalza, andando sin rumbo por las calles, con los pies sucios y la piel curtida por el sol. Eso pude ver en su mirada.  Sonreí y le dije, que no, o más bien que no sabía, que sí, que la literatura, la seria, la buena, te pone frente a la realidad, una más cruda aún que la de los diarios amarillistas, rojistas. Pero luego le pre...

Abril no existe

Pasé dos meses viviendo en marzo. Sí, no me dí cuenta. Hasta hoy. Por la mañana, una amiga me envió un mensaje que decía que ya eran dos años, que me mandaba abrazos. Le dí las gracias y le dije, es en un mes y así seguí creyendo hasta esta tarde, cuando otra amiga mencionó algo de principios de abril y le dije, abril no ha pasado, estás hablando de marzo, hasta el otro mes es abril. Los demás me vieron extrañados y todos me recordaron que no, que es abril.  Es 27 de abril o lo era hasta hace unos minutos. 27 de abril. Dos años sin vos. Dos. Dos años. Dos años y sigue conmigo tu mirada, tu forma de tomar el cigarrillo y ver directo a la cara de la persona que tenías enfrente -a veces yo- antes de soltar una carcajada, una puntada o algo que con el tiempo iría haciendo cada vez más sentido, como aquello de júntate con tus iguales.  Luego estuviste cerca, una pupusería no planificada en mi camino, la canción de Arjona y Paquita la del Barrio, la única que te gustaba de ...

La USAC y yo

Yo soy parte de esa gente que muchos ven mal por ser Sancarlista, soy parte del orgullo de la tricentenaria y de los mil y un estigmas que caen sobre aquellos que, por decisión propia, decidimos hacer uso del derecho a que el Estado y los contribuyentes paguen nuestra educación superior. Yo tengo esta relación de amor-decepción (jamás odio) con la San Carlos porque me tocó la época posterior al aniquilamiento de pensadores, de intelectuales que una vez estuvieron ahí, que una vez hicieron de esa universidad un buen lugar para crecer y para estudiar. Pero me tocó, como ya dije, la época de crisis, la época de irresponsables dando clases, la época en la que los amiguismos lograron mantener a acosadores, malos profesores, gente que no sabía nada de sociología y nada de la vida, ni de la realidad nacional al frente de un grupo de estudiantes que, en parte por comodidad, en parte por decepción, sólo van a la u para pasar el tiempo.  Tuve, y no lo puedo negar, excelentes profes como...

Disfrutala

Ser una mujer guapa, de esas de tacón alto (que llevan las zapatillas entre la bolsa para descansar los pies de vez en cuando), de esas de minifalda y blusa entallada y con escote, no es una tarea fácil. Menos fácil aún, cuando en lo cotidiano, en la vida de oficina, se está rodeada de pirañas con bocas sonrientes y dientes afilados dispuestos a atacar a fuerza de acoso o de chismes.  Esta es la realidad de muchas chicas y mujeres que siguiendo sus impulsos estéticos y su necesidad de verse bien, de verse guapas de acuerdo a lo establecido por la cultura (maquillaje, pelo planchado, ropa sexy), tienen que enfrentarse todos los días con esos animales de oficina, que si bien muchas veces nada más ven y fantasean, muchas otras atacan.  La cultura plantea que esas y aquellas formas de vestir, calzar, andar, maquillarse, etc., son las "necesarias" para ser feliz y creo firmemente que cada mujer tiene el derecho de ponerse lo que quiera y arreglarse cómo mejor le parezca, ...

A través de los sueños

Por años, mientras era estudiante de sociología, imaginaba que pasaría mi vida haciendo investigaciones sobre mil y un aspectos de la sociedad guatemalteca. Sin embargo, y debido a la necesidad de esclarecer lo que sucedió en Guatemala durante mi infancia y muchos años antes, la mayor parte de mi trabajo como socióloga ha sido alrededor de la Guerra.  Una y otra vez, a lo largo de casi 10 años, he estado en contacto con esa parte de la historia de este triste país. Mi primer trabajo como socióloga fue acerca de la importancia de las exhumaciones. La institución para la que trabajaba había quedado de convocar a 15 mujeres por comunidad, 15 viudas que me contaran sus historias. ¿Cómo era la vida antes de la guerra? ¿Qué pasó durante la guerra? ¿Qué piensa de las exhumaciones? ¿Cómo encontró a su/s muerto/s? Estas eran tan sólo algunas de las preguntas que haría.  A pesar de la convocatoria, no llegaron 15... llegaron 30, 50, 75 por comunidad y por días y días me pasé es...

La infancia... feliz o pinche infancia

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Esta fue mi primera lonchera :) No pensaba escribir hoy, no, para nada, hasta que la radio, mi fiel compañera, me hizo reflexionar sobre esa idea de la infancia como la etapa ideal, como esa etapa en la que no hay preocupaciones y todo es felicidad. Luego de escuchar a una buena docena de personas dar su opinión sobre este día -día del niño/niña- me pregunto ¿qué es lo que se extraña? ¿la falta de responsabilidades económicas? ¿la falta de penas? ¿la falta de compromisos? Y no, no pretendo hacer una apología de la infancia -pobre y trabajadora infancia- de este país, que como muchos sabemos y como otros quieren obviar, está súper jodida, sin oportunidades y sin una perspectiva muy amable que digamos, sobre el futuro.  No, más bien voy a remitirme a mi propia experiencia como niña, más bien como persona, personita, que fue así como me crió mi madre y esa es la parte feliz de la infancia.  Personas, eso éramos para ella, mi hermano Marcelo y yo. Mi mamá, Anabelle, no...

Los consejos de los hermanitos

Quizá porque tuvimos tele hasta que ya estaba grande y porque pertenezco a la generación que todavía escuchó radionovelas como Porfirio Cadena, el ojo de vidrio y Kalimán, es que todavía conservo ese encanto por la radio. Así, mientras manejo y mientras cocino, lo que escucho es la radio y a falta de radionovelas, escucho programas de opinión y por supuesto a los Hermanitos de la Buena Esperanza y similares (Caciques amazónicos, Hermanos llaneros, las Hermanitas géminis, etc.) y siempre, por ahí hay alguna opinión sobre lo que habla la mara en estos programas. Hoy hablaré de los Hermanitos y dejaremos los de opinión, sobre todo uno que hay en la Sonora sobre hombres quejones, para otra ocasión.  No hace falta ser Hermanito de la Buena Esperanza para saber que las personas consultan a astrólogos, brujos y similares por dos razones fundamentales: la plata y el amor, o quizá el amor y la plata, en este orden. Por lo general, las mujeres preguntan sobre lo primero y los hombres ...

Sin comida, sin café y sin azúcar

Hay historias que no sabe uno si en algún momento irán a parar en un cuento, o si simplemente se convertirán en una de esas que lo que permiten, más que nada, es describir al humano y su mezquindad. Me contaba un amigo esta tarde que en la empresa en la que trabaja, y en la que les toca hacer turnos de madrugada o quedarse hasta entrada la noche, han decidido -los jefes de departamento, no como política de la empresa- recortar los fondos para que en prolongaciones de jornada, se les dé desayuno o cena.  Por el ritmo que llevaba la historia y por lo que conozco ya de estos personajes a través de las largas pláticas, le preguntaba que dónde diablos está el germen de la rebeldía y le pregunté -oh, ingenua de mí- por qué creía él que estos bestias le estaban ahorrando una lana a la empresa, que es una de esas grandes y transnacionales, en lugar de estar procurando que los de abajo, entre los cuales están los jefes de departamento, tengan mejores condiciones laborales. Sí, sí, in...

De fanáticos y fanatismos

Sin importar la religión o creencia espiritual, siempre se corre el riesgo se encontrarse con algún fanático, peor aún, uno corre el riesgo de convivir con ellos en el trabajo, tenerlos como vecinos, que le toque de cajero en el súper y antes de pagar, uno ya tiene encima más bendiciones que el agua bendita. Lo peor de esta gente, así sea fanática cristiana, evangélica, sectaria o new age, es que son sordas e intolerantes, predican acá y allá sobre el amor y la igualdad y la buena vibra y el portarse bien y recibir bendiciones, o buen karma (como quiera llamarle) y hablan de las iluminaciones, de verdades absolutas, de deberías y al final de cuentas todo es, como diría mi tía Angustias, del diente al labio. Como objeto de estudio, las religiones, sectas y creencias y sus respectivos sujetos -es decir sus fanáticos- son interesantes. Eso sí, siempre y cuando uno tenga el control sobre la exposición al discurso. Hasta el momento, aunque no dudo que existan, no he conocido un sólo fanátic...

De antologías

En enero de este año, Luis Méndez (y) Salinas de Catafixia, me contactó para que le enviara fragmentos de algunos textos para una antología de narradores contemporáneos que sería publicada por Alfaguara y que finalmente quedó con el nombre de "Ni hermosa ni maldita" y que se presentará esta semana, el jueves para ser exactos, en el conocido bar El Gran Hotel en la zona 1. Luego de un par de intercambios de correos en los que Luis me daba algunas indicaciones sobre el tipo de textos: cuentos o fragmento de novela, envié tres inéditos (Frambuesas, Sala de estar y Laberinto) y dos ya publicados (Estás -publicado en Buenas Costumbres- y el capítulo IV de Las Flores). Dos meses después, Luis me escribió diciendo que Frambuesas -fragmento de una novela en proceso de corrección- sería el texto publicado. Laberinto , que había sido sacado de Buenas Costumbres para incluir Ciudadanía, encontró su espacio en la antología de Memorias de La Casa , publicada el mes pasado como parte de...

De la novia de Arjona y el complejo de Edipo en Guatemala

Sin duda alguna todas las mujeres que conozco han tenido al menos una experiencia con un tipo con mamitis aguda, y la mayoría salen, están casadas, se divorciaron o salieron con más de un espécimen para quién su mami sigue -a sus veintes o a sus treintas, incluso a sus cuarentas- siendo lo máximo... y no es que tenga nada contra las madres, mucho menos tan cerca de su día, digo, yo también tuve una, bastante chalada por suerte, pero esa es harina de otro costal... Hace pocos días escuché que Arjona sacaría el video de una canción llamada " m i novia se me ¿? está poniendo vieja " y especulé que, bueno, sería una cosa dedicada a las mujeres al final de su veintena, incursionando en la treintena, pero a las cuales no se puede aún aplicar aquello de las "cuatro décadas", pensando en parte que ese es el grueso de la población que constituye el público de Arjona, luego me di cuenta de lo tonto de mi razonamiento porque eeeeee... todas las rolitas de Arjona van dedicadas...

¿Te asaltaron?¡Defiéndete!

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Eso dice esta vil valla publicitaria que adorna algunas esquinas de la capital. Hay una ahí no más de la DIGECAM, donde la gente saca su permiso para portar armas. Un bote de spray de pimienta, varios bastones de descargas eléctricas, un inmovilizador, son las imágenes que acompañan el texto que luego dice: "Los ladrones prefieren víctimas desarmadas" (noten que víctimas y desarmadas están en rojo). Esta valla es una más de las que se integran a la trágica historia de "la juguetería para hombres" que ya ha protagonizado mini-escándalos por publicidad con contenidos sexistas. En este caso, no se trata de una publicidad sexista, si no de una que incita a la violencia. Podríamos pensar que la gente debe autoprotegerse porque el Estado es incapaz de garantizar este tipo de seguridad -ni hablemos de la seguridad alimentaria y de otros tipos-. Ok, en eso estamos de acuerdo, pero la capacidad de reacción de una persona ante un asalto, incluso ante una sorpresa es muy, pero...

¿Sabías que estoy a dieta?

"¿Sabías que estoy a dieta?", dijo una voz pequeña tras de mí en una panadería. En el par de milisegundos que me tomó voltear, creí que encontraría a una mujer pequeña, de esas que aunque pasen los años, siguen teniendo una voz menuda, de niña. Un segundo me tomó darme cuenta que no, que esa voz pequeña venía precisamente de una pequeña, de una niña de no más de once años, lindamente vestida como señorita, lindamente peinada, levemente maquillada y con uñas decoradas. La interlocutora de la niña, una mujer de unos 40 años, le dijo que no, no sabía y vi cómo intentaba disimular sus ojos que se abrían como platos -como los míos- ante la afirmación de la niña que siguió: "es que quiero bajar la panza" y pensé -y seguro habrá pensado la interlocutora- ¿Qué panza? si la niña tenía la grasa corporal de una niña sana y decentemente alimentada de su edad, no había panza, no tenía love handles, ¡no! era una niña normal. En lo que esto y más me pasaba veloz por la cabeza, la ...

Del teatro y otras cosas

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A veces me parece que no importando la hora a la que uno vaya al teatro de cámara del nacional, se escuchará siempre la música cumbio-evangélica que sube desde una casa vecina, en la que me pregunto si existirá una de esas misiones de perpetua adoración. He escuchado cantar hombres, mujeres y quizá niñas o niños en esa edad en la que no se distingue bien el sexo del cantante. A pesar de que soy terriblemente antifanatismos de cualquier tipo, especialmente los religiosos, no puedo negar que esa cumbio-adoración me saca una sonrisa y me dan ganas de bailar. Me gusta también el teatro de noche, las luces encendidas de los cientos de foquitos que están en la sala del teatro de cámara. Me gustan sus butacas rojas, aunque me entristece que las minilosas del mosaico exterior se caigan sin que alguien se preocupe de volver a ponerlas en su lugar. Aunque me parece trágico que la gente no vaya al teatro, al teatro de no-albur, no puedo negar que me encanta encontrar mi lugar (sí, mío) vacío y l...