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De comida y maniquíes

Tengo una nueva chamba, pero no es eso lo que viene al caso. Al caso vienen esas exploraciones que se hacen en los lugares circundantes, los comedores, las tiendas, los parqueos, la paca. Esta chamba está cerca de un par de centros comerciales de esos destinados a trabajadores de oficina que tienen, al menos dos veces por semana, la “oportunidad” de comer en algún lugar de comida rápida. Sí, pongamos “oportunidad” así, entre comillas porque es de esas oportunidades que son de naturaleza dudable. Tuve hasta hace un tiempo un novio dedicado al engorde. Sí, esa era su vocación suicida y la pasión de su vida. Tuve la suerte de separar mis sentimientos –que he de decir se comenzaban a ahogar entre la grasa acumulada en su abdomen- y salir corriendo, como  me dijo un médico, lo más pronto posible de ahí. Pero bueno, ya me perdí y esto del gordo viene y no viene al caso. Viene porque yo antes pensaba así, qué rico comer de esa basura de vez en cuando porque sí, esa saturación de g...

Del olor a plástico y los recuerdos asociados...

Luego de la navidad y los villancicos y sonidos dulces que llenan supermercados y tiendas, se viene esa época con olor a plástico para forrar cuadernos. Todavía ahora, a muchos años de haber salido del cole, puedo sentir el olor con tan sólo evocarlo. Plástico zorrillo, le llamábamos con Marcelo, mi hermano.  En los ochentas y noventas, la novena calle entre octava y novena avenidas, se transformaba -de la noche a la mañana- de venta de juguetes, nacimientos, serrín y tiras de manzanilla a venta de útiles chinos y plástico para forrar. Creo que en los últimos años, las cansadas madres que disponían de un poco más de plata, podían pagar para que alguien -más rápido que flash- les ayudara con esa práctica de forrar los cuadernos con papel de lustre de colores distintos según el grado escolar (nunca supe si esto era una práctica consensuada entre todos los coles o si cada uno disponía qué color correspondía a cada grado). Por suerte para mi madre, eso no tocaba en el cole, pero e...

Cinco horribles historias de terror

Me contaban ayer historias de terror, no precisamente en la línea del Halloween, ni del día de muertos, sino esas historias de horror que pasan en cualquier parte, cualquier día. Las víctimas como en buena lica de horror, son mujeres.  La primera. En una de estas compañías que hacen outsourcing para una refresquera grande, en el área de call center hay un grupo de tipejos, callcenteros, que ocupan buena parte de un salón que comparten con otras personas, esencialmente mujeres, que trabajan en otras áreas. La disposición del lugar es la siguiente: imagine un enorme salón con una puerta de entrada, al inicio, en una fila de escritorios, están las secretarias; tras ellas, las filas de escritorios de los tipejos y al final del salón, contra la pared, están la fotocopiadora y la entrada al baño.  Las muchachitas que trabajan en el lugar deben aguantar el acoso de los tipos estos, que va desde que les llamen con el freudiano "mamita", hasta que cuando una de ellas se leva...

Ellos tan caribe, nosotros tan... tan nosotros

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Sin duda, entre las cosas que más hablan de un pueblo son su música y, por lo tanto, su relación con el cuerpo. Un pueblo que se cubre, que no se toca, que no se seduce será uno en el que la represión lleve a una mayor doble moral, a que las cosas, especialmente el sexo, sean un tabú, algo de lo que nos avergonzamos.  La semana pasada estuve en Panamá, en la Feria Internacional del Libro, y la última noche hubo una presentación del ballet de ese país y del Ballet folclórico del nuestro. Las diferencias fueron abismales, vean no más las fotos. Y no, no hablo de calidad, hablo del baile, de la forma de comunicarse con el cuerpo, con los otros.... Acá las de Panamá: Movimiento y sabrosura, cuerpos, piernas, sonrisas, giros y desplazamientos extensos por el escenario, seducción, aquello de que me pego a vos y te cargo, realmente una onda muy sensual, muy linda, muy liberadora. Además, vale decir que los cuerpos eran hermosos, unas piernas, unas nalg...

Veinte años...

Justo en la madrugada de este martes soñé a mi madre. La miraba caminando por la casa y de pronto, la casa comenzaba a inundarse. Le decía una psiquiatra a un amigo, hace años, que eso de soñar con lugares inundados es una forma del cerebro de recordar ese primer hogar, la primera casa. Mi casa se inundaba en el sueño, por la paredes corría el agua, un agua café que manchaba todo a su paso, pero yo me iba y mamá se quedaba en casa, la vi un par de segundos, era ella, pero su rostro, su cuerpo estaban hinchados como se hincha el cuerpo de los muertos, pero yo me fui.  En el sueño, me cortaban el pelo. Eso, desde algunos interpretadores de sueños, indica cambios, dejar atrás pasados, enfrentar etapas nuevas. A veces, como ahora que la vida cambió a lo largo de los dos últimos meses, decido cortarme el pelo como un acto de reivindicación de mi voluntad de cambiar. Me cortaban el pelo y Marcelo, mi hermano, aparecía en escena, decía que mamá estaba muriendo y yo salía, con el pelo ...

Algo que decir

Tengo, desde hace semanas, algo entre pecho y espalda. No soy del tipo de persona que puede callarse las cosas, menos cuando se trata de una de esas cosas que se convierten en una mosca -trágica, divertida, didáctica, pero mosca al fin-.  El año pasado Raúl Figueroa me pidió que fuera jurado para el Concurso de Letras BAM. Acepté, feliz de la vida y cuando llegó la caja de libros, fue como navidad. Siempre es refrescante, hermoso, inesperado encontrarse con buenas historias y esa era mi expectativa.  He de mencionar, antes de seguir, que no nos fueron entregados todos los libros que fueron sometidos a concurso, las razones fueron sencillamente técnicas: sobre de plica abierto, nombre real bajo el pseudónimo en el sobre, no llegaba al número de páginas, eran poemarios o novelas, así, por tecnicismos que garantizaban que las bases del concurso se cumplieran, algunos de estos no llegaron y no tengo parámetro para evaluarlos, tampoco sé decir cuántos fueron los que no lle...

Manual del mundo paraíso

A petición de buenos amigos, lo pongo por acá, libre de pecado y de culpa Manual del mundo paraíso Denise Phé-Funchal 1. mordé, devorá el paraíso, perdelo, completamente para siempre seguirás viviendo en el mismo espacio verás el mundo desnudo, tal cual dios lo imaginó claro sin máscaras 2. volver es quedarse ciego 3. en el mundo verás el paraíso en todos lados, anunciado, prometiendo llaves para la eternidad los que duermen a la par tuya susurrarán entregas, compromisos totales dirán su nombre y verás a dios a los ojos a imagen y semejanza tuya lleno de humano 4. dios es humano, vestido y millonario, con título de príncipe, con voceros y representantes dios no mira a un lado está solo 5. los voceros producen el paraíso el paraíso brilla tras las vitrinas, saborealo en sándwich sentí su aroma enlatado y en presentación spray, vestí su lona, su seda, su poliéster, invertí en el paraíso, pasá la tar...