Crecí aquí, en esta ciudad. De ella vienen mis historias. En este parque, que en algún momento estaba lleno de árboles, de flores, de bancas y de recovecos, aprendí a patinar, pasé tardes maravillosas con mi madre y mi hermano dando de comer a los pájaros, corriendo tras de ellos para verlos volar, comprando estampitas para los álbumes de fut y de caricaturas, comiendo helados de crema y churros con azúcar con mi tío, escuchando las campanas de las iglesias cercanas, visitando a la Guadalupana con mis tías, buscando con mi hermano, mis primas y mi primo a los seres mágicos de las leyendas que aún recorren estas calles. Pero también me acompañan los recuerdos de las mujeres que se sentaban en las gradas del portal y de la catedral mostrando quemaduras y golpes en las piernas, en el cuerpo; los mendigos secadiablo, los trabajadores que pasaban presurosos sin tener tiempo de detenerse a ver las flores. Recuerdo a los niños pidiendo dinero o trabajando solos, mientras mi hermano y yo ...
Durante el fin de semana me enteré que murió Corín Tellado y no pude evitar pensar ahhhh qué triste... en casa habían Vanidades y Cosmopolitan de diferentes décadas (me encantaban los peinados de los 70´s) y en una de éstas -no recuerdo bien en cuál- o en las dos, publicaban las novelas de Corín Tellado. No puedo negar, como tampoco puedo negar que algunas rolas de Britney me gustan, que disfrutaba como loca leer esas historias, que en lo personal conocí antes que las telenovelas, ya que en casa solamente funcionaba, cuando se le daba la gana, una tele en blanco y verde de mi abuela, que luego se arruinó (la tele, no mi abuela) y solamente se escuchaba. Las primeras historias de amor así cursis y rosa y melosas y toda la cosa, las conocí con estas revistas y de la mano de Corín Tellado. Todo era pasión y amores prohibidos, celos, intrigas, amantes y malvados, entregadas por partes. Chéquense no más algunos de los títulos , que lo dicen todo: Nunca te tuve miedo, 1972/12 Orgullo sin ve...
Esta fue mi primera lonchera :) No pensaba escribir hoy, no, para nada, hasta que la radio, mi fiel compañera, me hizo reflexionar sobre esa idea de la infancia como la etapa ideal, como esa etapa en la que no hay preocupaciones y todo es felicidad. Luego de escuchar a una buena docena de personas dar su opinión sobre este día -día del niño/niña- me pregunto ¿qué es lo que se extraña? ¿la falta de responsabilidades económicas? ¿la falta de penas? ¿la falta de compromisos? Y no, no pretendo hacer una apología de la infancia -pobre y trabajadora infancia- de este país, que como muchos sabemos y como otros quieren obviar, está súper jodida, sin oportunidades y sin una perspectiva muy amable que digamos, sobre el futuro. No, más bien voy a remitirme a mi propia experiencia como niña, más bien como persona, personita, que fue así como me crió mi madre y esa es la parte feliz de la infancia. Personas, eso éramos para ella, mi hermano Marcelo y yo. Mi mamá, Anabelle, no...
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