Hoy fui a Sophos (post Marie-Hélene) y me contaron que han hecho pedido nuevo de tu novela, pues los ejemplares que les llevaron ya se agotaron. Me alegra mucho!!!!
Esta fue mi primera lonchera :) No pensaba escribir hoy, no, para nada, hasta que la radio, mi fiel compañera, me hizo reflexionar sobre esa idea de la infancia como la etapa ideal, como esa etapa en la que no hay preocupaciones y todo es felicidad. Luego de escuchar a una buena docena de personas dar su opinión sobre este día -día del niño/niña- me pregunto ¿qué es lo que se extraña? ¿la falta de responsabilidades económicas? ¿la falta de penas? ¿la falta de compromisos? Y no, no pretendo hacer una apología de la infancia -pobre y trabajadora infancia- de este país, que como muchos sabemos y como otros quieren obviar, está súper jodida, sin oportunidades y sin una perspectiva muy amable que digamos, sobre el futuro. No, más bien voy a remitirme a mi propia experiencia como niña, más bien como persona, personita, que fue así como me crió mi madre y esa es la parte feliz de la infancia. Personas, eso éramos para ella, mi hermano Marcelo y yo. Mi mamá, Anabelle, no...
Me gusta la navidad, me gusta en el sentido gris del asunto. Me gusta la gente que se pone como loca. Me gusta que en esta época se está más cerca que nunca, en el pinche mundo occidental, de la idea de que la plata es la felicidad. Me gusta ver cómo la gente consume y los días antes de la navidad los locales de mercado, pacas, centros comerciales, tiendas de 9.99 se llenan, rebosan de clientes los lugares y de plata los bolsillos de los dueños. Me gusta esta manifestación de humanidad extrema, de esta humanidad que le teme a la muerte y que se llena hasta los codos de comida y de regalos. Me gusta ver cómo se preparan las fiestas, cómo la gente pasa de momentos de chinga y de alegría, de risas, a esas manifestaciones de agresividad descontrolada. Cómo se manifiesta la abnegación materna en las comidas, en la preparación de la casa y cómo el alcohol controla todo, absolutamente todo en esta época. Me gusta la gente que hace “amigo secreto” en la oficina y el límite de 50 pesos como t...
Tengo, desde hace semanas, algo entre pecho y espalda. No soy del tipo de persona que puede callarse las cosas, menos cuando se trata de una de esas cosas que se convierten en una mosca -trágica, divertida, didáctica, pero mosca al fin-. El año pasado Raúl Figueroa me pidió que fuera jurado para el Concurso de Letras BAM. Acepté, feliz de la vida y cuando llegó la caja de libros, fue como navidad. Siempre es refrescante, hermoso, inesperado encontrarse con buenas historias y esa era mi expectativa. He de mencionar, antes de seguir, que no nos fueron entregados todos los libros que fueron sometidos a concurso, las razones fueron sencillamente técnicas: sobre de plica abierto, nombre real bajo el pseudónimo en el sobre, no llegaba al número de páginas, eran poemarios o novelas, así, por tecnicismos que garantizaban que las bases del concurso se cumplieran, algunos de estos no llegaron y no tengo parámetro para evaluarlos, tampoco sé decir cuántos fueron los que no lle...
Comentarios
Un Abrazo
Juan Pablo, gracias por pasar, ya me contarás que te pareció, por el momento, espero que disfrutés de la lectura.
Vane, seguí avisando!! jajaja
Saludos!!