15
Nunca sé exactamente cuándo fue. Aún no tengo el valor para volver al diario de esos días y corroborar la fecha. Pasaron ya –o en un par de días- 15 años y todavía la siento caminando por allí, hablando con las plantas, tomando el sol con enormes lentes, parada junto a la librera o pintando tirada en el piso. La extraño y creo que es de esas sensaciones de vacío que nunca pasan. A veces cuando el insomnio me atrapa, me gustaría volver a ser pequeña, despertar para ir al cole, dejar que lo bañaran, vistieran, alimentaran a uno, pasar de nuevo el calvario escolar, pero volver a tomar su mano para ir a la parada del bus. Caminar a las 5 y media de la mañana por el centro casi vacío, con algunas carretas de chicles arrastrándose a lo lejos. Caminábamos seis cuadras, hasta la esquina de la 3ra y 4ta y ella nos contaba historias, nos hablaba de las costumbres de los mendigos, de la señora loca que de nuevo se había escapado del asilo y que las monjas llegaban a traer cada cierto tiempo a la...

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