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Rafa el cocinero

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Rafael Menjívar Ochoa se dedicó a lo largo de su vida a escribir muchas cosas, demasiadas, hasta guiones de telenovela y de comics. De estos últimos, siempre quise leer alguno pero Rafa no conservaba ningún ejemplar. Esta tarde, llegó a mis manos, gracias a mi buen amigo José Fernández, un comic escrito por Rafa. José me contó de una librería de usados en la que venden historietas viejas y me mostró algunas de las que había comprado, entre las que había algunas de tinte policíaco y eso me hizo pensar en la historia de Rafa. Le conté y zaz! encuentra uno escrito por un tal Mandrágora. En la historia, los Tortugas Indias, grupo de rap y activistas de la ecología que se dedican a pintar murales ecológicos, se enfrentan a Don Celedonio, dueño de un restaurante gourmet en el que se cocinaban sólo animales exóticos. Algunos de los platillos: pescuezo de ganso canadiense, créme de tejón con cabecitas de perico australiano, medallones de chango al jerez, pompas de mandril al arco iris y bolas ...

¿Te asaltaron?¡Defiéndete!

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Eso dice esta vil valla publicitaria que adorna algunas esquinas de la capital. Hay una ahí no más de la DIGECAM, donde la gente saca su permiso para portar armas. Un bote de spray de pimienta, varios bastones de descargas eléctricas, un inmovilizador, son las imágenes que acompañan el texto que luego dice: "Los ladrones prefieren víctimas desarmadas" (noten que víctimas y desarmadas están en rojo). Esta valla es una más de las que se integran a la trágica historia de "la juguetería para hombres" que ya ha protagonizado mini-escándalos por publicidad con contenidos sexistas. En este caso, no se trata de una publicidad sexista, si no de una que incita a la violencia. Podríamos pensar que la gente debe autoprotegerse porque el Estado es incapaz de garantizar este tipo de seguridad -ni hablemos de la seguridad alimentaria y de otros tipos-. Ok, en eso estamos de acuerdo, pero la capacidad de reacción de una persona ante un asalto, incluso ante una sorpresa es muy, pero...

¿Sabías que estoy a dieta?

"¿Sabías que estoy a dieta?", dijo una voz pequeña tras de mí en una panadería. En el par de milisegundos que me tomó voltear, creí que encontraría a una mujer pequeña, de esas que aunque pasen los años, siguen teniendo una voz menuda, de niña. Un segundo me tomó darme cuenta que no, que esa voz pequeña venía precisamente de una pequeña, de una niña de no más de once años, lindamente vestida como señorita, lindamente peinada, levemente maquillada y con uñas decoradas. La interlocutora de la niña, una mujer de unos 40 años, le dijo que no, no sabía y vi cómo intentaba disimular sus ojos que se abrían como platos -como los míos- ante la afirmación de la niña que siguió: "es que quiero bajar la panza" y pensé -y seguro habrá pensado la interlocutora- ¿Qué panza? si la niña tenía la grasa corporal de una niña sana y decentemente alimentada de su edad, no había panza, no tenía love handles, ¡no! era una niña normal. En lo que esto y más me pasaba veloz por la cabeza, la ...

De la imposibilidad del feminismo en este país

¿Por qué el feminismo no arranca como se debe en este país? Esa es la pregunta que muchas y algunos se hacen desde hace tiempo. Por experiencia personal -quizá he tenido mala suerte- puedo decir que el movimiento feminista se compone en su mayoría de ong's con jerarquías marcadas y en las cuales solamente se entra amadrinada -para ser coherentes con aquello del género visto sólo como mujeres-. Éstas, además, se limitan casi, casi a procesos de corto plazo, talleres, actos simbólicos y luchas en el ámbito legal. Por suerte, y esto hay que agradecerlo a las compañeras feministas que luchan por los cambios, parte del trabajo ha sifo la formulación y apoyo a algunas de las propuestas legales que han prosperado, como la ley contra el femicidio y la del acceso universal a la planificación familiar. Desgraciadamente otras fundamentales no pasan del estado de iniciativa de ley, como el caso de la ley contra el acoso sexual que no fue aprobada hace años ya en el Congreso, por aquello de que...

Creer

Sí, el humano necesita creer. Estoy de acuerdo. Sí, le da a la gente un apoyo psicológico. Sí. Con esto no tengo problemas. No, para nada. Cada uno es libre de creer que un dios, una medalla, una cruz, un mazo de naipes, un ser azul, un árbol o sus calzones de la suerte, le brindan ayuda, respuestas incluso, para sobrellevar la vida, sus vicisitudes y episodios. También la gente es libre de creer que una persona, aparentemente común y corriente, tiene un don divino, una comunicación con el ser superior de su elección, que le permite ser guía, maestro, apóstol o profeta, mago, magazo que podrá responder en nombre de, que podrá apoyar y ayudar. La gente tiene derecho a creer en eso. Desde hace algunos meses, me he interesado en escuchar una serie de segmentos en la radio, ocupados, pagados por grupos de "hermanos" de todo tipo -de la buena esperanza, del señor de los milagros, amazónicos, llaneros, de la llave azteca de la felicidad-. En estos programitas de media hora cada uno...

Ma

Han pasado más de 16 años desde la última vez que la vi... aún recuerdo cuando me dejó en el aeropuerto, no sé si sus lágrimas de ese momento anticipaban o eran parte de una certeza de que no nos volveríamos a ver. Mamá llevaba sus lentes obscuros y sus lágrimas se deslizaban por sus mejillas, yo como buena adolescente creí que era una exageración y que en poco, en un mes y medio volvería a verla, a oírla cantar por toda la casa, a escuchar sus pasos por los pasillos... su sonrisa, su voz y sus pasos quedaron solamente en la memoria, en ese pedacito que de cuando en vez estimulo para escucharla de nuevo. Justo ayer, cuando no había caído en la cuenta de que mañana, es decir hoy, sería su cumpleaños, encontré la lata que contiene los recuerdos. Una pequeña lata de metal de la época en que las cosas estaban hechas para durar en la que celosamente se guardan casetes de la infancia en los que puedo volver a oír su voz. La muerte es una cosa dura para los vivos, los recuerdos dan vueltas po...

Buenas Costumbres por Oswaldo J. Hernández

Acá el texto leído por Oswaldo J. Hernández en la presentación de Buenas Costumbres: Buenas Costumbres La intimidad no puede ser obscena. No. No puede serlo. Debe ser críptica. Algo así como un código de conducta del que nadie pueda saber de su existencia. De lo contrario la estructura, la subsistencia, las palpitaciones, el sudor de manos, todo, se volvería angustiosamente insoportable. Y por ello lo íntimo es un resguardo que puede convertirse en costumbre. Vamos, quizá se trate del único lugar en el mundo en el que se pueda admitir que no se está para nada a gusto y aun así seguir con ello, en silencio, no estoicos pero sí conformes. Nos educan para acostumbrarnos. Para ser a lo mejor buenos. Y por lo regular la tarea de lograr este artificio se hace desde un lugar más bien oscuro, lúgubre. Qué nadie se atreva a levantar el interruptor de las luces en lo subrepticio. Que nadie enfoque más allá de las fachadas. Que no se atreva nadie a llegar al interior. Denise Phé-Funchal...